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Apr 8, 2005

Closer To Life

Death... frightens almost every human, no matter if it occurs by accident, illness, taking a risk or just natural. Every character in this film is close to death, but few of them seem to have any fear. Bad Guy (original title Nabbeun Namja) provokes complex feelings with simplicity. It's a shot in the stomach; it's about abuse and freedom, pain and pleasure, a ruined evil and a pure angel. Released in Korea in 2001, Ki-Duk Kim's film unfortunately arrives after his amazing Spring, Summer, Autumn, Winter... and Spring, released in 2003. Kim refreshes us again with three lessons.

First of all, as Robert Bresson used to say, "If the eye is entirely won, give nothing or almost nothing to the ear". And here comes Han-Ki (Jae-Hyeon Jo), a security guard at a humble house of prostitutes. With a big scar in his throat -maybe a battle souvenir-, he is a man of no words, but full of expression. Every time he is calm we relax; every time he explodes we stop breathing. Amused by Sun-Hwa's beauty (Won Seo), he kisses her in front of her boyfriend, in an unpleasant and rude episode where all are publicly humiliated. After that, he finds a way of trapping innocent Sun-Hwa in prostitution.

The second lesson lies in the richness of good casting without the necessity of celebrities. Not only Jo's master work and Seo's transformation are great, but also Duek-Mun Choi and Yun-Tae Kim play defined but simple supporting roles that gain weight during the development of the story. Both take advantage of that growth until the end.

The third and last lesson is about cinema in its pure expression. Simple things and sincere feelings will always be more powerful than any F/X. Han-Ki doesn't look for revenge but love, with egoism and monstrosity, having her closer to him, even if she is with other men. Voyeurism plays a main role as almost the only way to love her. Sun-Hwa tries to escape, but she can't (maybe unconsciously she doesn't want it), and she is forced to grow quickly, and to discover a new world of mixed sensations. Kim returns accurately one more time with repetitions, brutality and sexual obsessions, always keeping alive the thin line between wish and anguish, and a continuous cycle of hope and perdition.

Today's current cinema cares frantically about aesthetics offering a virtually digitized experience nearer to animation than reality. But luckily, even in a dark, violent and unfair story, we can see magic moments when mystical feelings and thoughts are encountered in a mirror, a picture or a landscape. This bad guy frightens, but at the same time, he shows weakness and some kind of tenderness. He is almost a dead man but he still doesn't die, as do the others around him. All of them are closer to... life.

Más Cerca De La Vida

La muerte... asusta a casi todo humano, sin importar si ocurre por accidente, por enfermedad, por tomar un riesgo o simplemente natural. Cada personaje en esta película está cerca de la muerte, pero sólo algunos de ellos parecen tenerle miedo. Chico Malo (Bad Guy; título original Nabbeun Namja) provoca sentimientos complejos con simplicidad. Es un disparo al estómago; es abuso y libertad, dolor y placer, un demonio arruinado y un ángel puro. Estrenada en Corea en el año 2001, esta película de Ki-Duk Kim llega lamentablemente tarde, después de la maravillosa Primavera, Verano, Otoño, Invierno... y Primavera (Spring, Summer, Autumn, Winter... and Spring), estrenada en el 2003. Kim nos refresca otra vez con tres lecciones.

Primero, como decía Robert Bresson, "Si el ojo ha sido ganado en su totalidad, hay que darle nada o casi nada al oído". Y aquí viene Han-Ki (Jae-Hyeon Jo), el guardia de una humilde casa de prostitutas. Con una gran cicatriz en su garganta--tal vez un souvenir de batalla--él es un hombre sin palabras pero lleno de expresiones. Cada vez que él está calmo, nosotros nos relajamos. Cada vez que el explota, nosotros dejamos de respirar. Asombrado por la belleza de Sun-Hwa (Won Seo), la besa en frente de su novio, en un incómodo y rudo episodio donde todos son públicamente humillados. Después de eso, él encuentra una manera de atrapar a la inocente Sun-Hwa en las garras de la prostitución.

La segunda lección yace en la riqueza de las buenas audiciones sin la necesidad de contratar estrellas. No sólo las transformaciones de Jo y Seo son magistrales, sino también Duek-Mun Choi y Yun-Tae Kim actúan de manera simple y definida los roles secundarios que van ganando peso durante el desarrollo de la historia. Ambos toman ventaja de ese crecimiento hasta el final.

La tercera y última lección es acerca del cine en su pura expresión. Las cosas simples y los sentimientos sinceros siempre serán más poderosos que cualquiera de los efectos especiales. Han-Ki no busca venganza sino amor, con egoísmo y monstruosidad, teniendo a Sun-Hwa más cerca aunque la vea con otro hombre. El voyeurismo juega un rol principal como casi la única forma de amarla. Ella trata de escapar pero no puede (tal vez inconscientemente no quiere), y es forzada a crecer rápidamente y descubrir un nuevo mundo de sensaciones mixtas. Kim regresa acertadamente una vez más con repeticiones, brutalidad y obsesiones sexuales, siempre manteniendo viva la delgada línea entre deseo y angustia, con un contínuo ciclo de esperanza y perdición.

El cine de hoy se ocupa desesperadamente de la estética ofreciendo un experiencia virtualmente digitalizada, más cerca de la animación que de la realidad. Pero por suerte, aún en una historia oscura, violenta e injusta, podemos ver momentos mágicos cuando los sentimientos místicos y los pensamientos se encuentran en un espejo, una foto o un paisaje. Este chico malo asusta, pero al mismo tiempo muestra debilidad y una especie de ternura. Está prácticamente muerto pero aún no muere, al igual que los otros que lo rodean. Todos ellos están más cerca de... la vida.