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Apr 27, 2007

Suenan Las Raíces



"¿Alguna vez escuchaste crecer a las raíces de un árbol?", me preguntó él mientras hacía los crucigramas. Sin pronunciar una palabra lo miré a sus ojos sorprendido. El sonrió y agregó "Recién escuché tu respuesta".

“¿Hay entre los árboles una dicha pálida, final, apenas verde, que es un pensamiento ya, pensamiento fluido de los árboles, luz pensada por éstos en el anochecer?”
(Juan L. Ortiz, El alba sube, 1937)

Maria Merlino afirma que el árbol está muerto. Julio Fontán opina que no. La tranquilidad que los acompaña con sus palabras hace de la discusión un evento pacífico y prolongado que construye una historia simple y profunda sobre el paso de la vida y la memoria. Maria hace de Maria (Mary), y Julio hace de Julio. Ambos son los padres del escritor y director Gustavo Fontán, tanto en la realidad como en la ficción. Los tres logran burlarse de las fronteras que dividen las etiquetas de "documental" y "narrativo", aunque en los festivales de Argentina, Mexico, Polonia y ahora en Tribeca, la película se exhibe en la categoría de documentales. Será porque es un ejemplo de documento sobre el delgado límite entre la realidad y la ficción.

El lente del padre aumenta frente al lente del hijo, y las hojas más pequeñas se convierten en gigantes. Hojas sobre hojas. Plantas pintadas sobre el empapelado. Gente conversando a través de más hojas. Los nombres y sus plantas se pertenecen mutuamente. Lo simple y lo cotidiano se hace importante con cada tarea que mantiene a los Fontán ocupados, y comienza a ocupar tambien al espectador como una reflexión paralela. Mary sueña con un castillo en el que todo es hermoso excepto un pequeño sector que debe ser reparado. El reecuentro se convierte en llanto "pero de alegría", dice la invitada. Las nubes y las ramas secas amenazan, pero una pequeña hojita en el árbol da esperanza. Mary sueña esta vez con zapatos, y es Julio quien se los pone. ¿Partirá? Más tarde.

Maurice Schell, uno de los editores de sonido más importantes del cine americano, dijo que cuando el sonido está bien usado y es sutil, hace una gran diferencia: más allá del proceso de intelectualización logra que la audiencia sienta. El Árbol (The Tree) es uno de los pocos documentales donde el juego cómplice entre las imágenes y los sonidos se hace eterno y constante, dándole el mismo peso e identidad tanto a unas como a otros, generando así capa sobre capa. "Ese árbol está seco", dice ella, mientras se ve agua invadiendo las baldosas del patio. Los cuerpos y rostros dejan de tener protagonismo, y el detalle de los pies, manos y objetos abordan al espectador con los diálogos y sonidos fuera de pantalla. Hasta el silencio se escucha. La cinematografía de Diego Poleri se escucha y el manejo de sonido de Javier Farusa se ve. Ambos se fusionan y meten en la intimidad de Julio y Mary de una manera deliciosa y detallista, pero no es intrusa; nos invita.

El trío Fontán nunca se separa, y se hace más presente que nunca en las diapositivas que se proyectan sobre la pared. Las memorias fuera de foco contagian a la imagen de la pareja, y mientras los miramos mirar, ellos también se hacen difusos. Julio se lava la cara en la pileta del patio, y mientras el agua chorrea sobre su rostro, otra mágica transición de Marcos Pastor anuncia la lluvia. Una nueva capa que se agrega al equipo que ayuda a Gustavo Fontán en una sola voz a comunicar su poesía llena de sentidos. Hasta el olfativo. Porque no sólo se huele el tercer sueño de Mary plagado de recuerdos, sino la tierra mojada y el verde que ilumina la oscura casa. Cada textura y vibración se sostienen por sí mismos en este lenguaje que balancea con precisión lo que se muestra y lo que se oculta.

Las estaciones pasan y los dos árboles frente a la casa siguen siendo testigos de la historia de los Fontán. Un árbol está vivo. El otro esta muerto. No para Julio. Observan por la ventana pasar la vida, los recuerdos y el inevitable movimiento del tiempo, incluso en la quietud. Las risas de Julio y los niños se mezclan con la mascara de la seriedad. Junto a su mujer se mantienen activos en lo simple del día a día, mientras abejas, hormigas y otros bichos se apoderan de la tierra con un nuevo anuncio. "¿Vamos a dormir?", dice él. "Bueno", contesta ella. Así de simple. Sueños que se sienten: el reloj, las campanas, los susurros. ¿Cuál será el cuarto sueño de Mary? Julio viaja a reencontrarse con alguien: se ven fotos pero no el reencuentro. El vacío sin su presencia se convierte en espera, más lluvia, y sombras. La ventana indiscreta no revela. Los zapatos de Julio sí.

Cuando vuelve del viaje, el árbol está caído. Con la tranquilidad de siempre, y la resignación de lo que era de esperar, recupera algunas ramas, y se lleva el muerto hacia la casa. Porque hay que velarlo como un integrante más de los Fontán, transformarlo y hacerlo eterno. Son las buenas memorias que resurgen, mientras se lo crema y alguna de sus ramas se hacen humo. Es el intento de volver a darle vida. Y lo logran... los tres. Es el símbolo del orgullo que los Fontán deben tener sobre Gustavo, quien echó raíces más allá de los 65 minutos que dura la película.

Pensaba responderle que no. Pero después apareció ella con una copia del crucigrama y lo comprendí mejor. Yo también las escucho crecer.

(Escrito para NYRemezcla
)


El
Árbol (The Tree)
Tribeca Film Festival 2007, New York.
World Documentary Competition (Documentales del Mundo)
2006, Argentina, 65 min, International Premiere
Director/Guionista: Gustavo Fontán

Código: TREEY
Domingo 29 de Abril, 6:00pm (AMC Kips Bay)
Lunes 30 de Abril, 4:30pm (AMC Kips Bay)
Miércoles 2 de Mayo, 11:00pm (AMC 34th Street)
Jueves 3 de Mayo, 6:00pm (AMC 34th Street)
Viernes 4 de Mayo, 1:15pm (AMC 34th Street)

Apr 26, 2007

To Live A Lot


"Se busca filme. Recompensa" (Film wanted. Reward)

Álvaro Covacevich's To Die A Little (original title Morir Un Poco) was released in Chile during 1966 with great success among critics and audience. It was watched by more than 200,000 spectators during the nine months that it was screened--relegating the release of Oscar-winner Zorba The Greek to second place. Seven years later it died a little. The film was... missing. Was it an accident or a political kidnapping? Chile suffered 1,198 disappeared people during the Pinochet regime (1973-1990). To first glance, it seems to be a tiny number next to the 30,000 disappeared in neighboring Argentina, but disappearance is not about numbers: one is enough. Especially if it's about somebody that we know, a beloved, a friend, a son. And probably for Covacevich this film was a kind of disappeared son. It was one more disappeared film that suffered the same fate as first-wave Chilean filmmakers like Jorge Délano, Gabriela von Bussenius and Pedro Sienna among others.

In the years following the cinematic disappearances, Fundación Chilena de Imágenes en Movimiento recovered around 80 percent of all the lost films. Believe it or not, a lot of the celluloid had been used to manufacture combs, and most of the Chilean silent films were transformed into ping-pong balls. The Argentine laboratory Alex--which processed a big amount of the Chilean films--had a fire and later it declared a bankruptcy, finally closing its doors in 2001. Argentina also suffered a cultural disaster: due to accidents and administrative ineffectiveness around half of the Argentine archive is lost, in spite of ENERC film school's tremendous effort to recover many of them. Because all of this, only after 33 years did Covacevich find a copy of his film--in the archives of Leipzig Film Festival in Germany. He got the film re-released in 2006 at Cinemateca Nacional in Chile. Viewers finally got to watch the work of this writer and director as he followed Luis (introduced in the credits as "Luis, an ordinary man"), a humble man that Covacevich found in Cartagena, a beach where Luis used to go for vacations once a year. Wonderfully depicted with a nouvelle vague style and a very low budget, the film has no dialog, no professional actors and an improvised music score. These elements didn't stop it from being a big hit in the box office.

Breakthrough editing, mixing black and white with color, contrasted the poor Cerro Blanco villages and Cartagena beaches with the rich people dancing and drinking in Santiago or Reñaca beach. Some images are shocking, like the kids eating desperately a piece of bread thrown by a woman while they are hidden in a cave. The striptease scene was probably also controversial. An accurate merge of documentary and fiction turns Covacevich into a surgeon of filmmaking without blurring the highly artistic sensitivity. He explained in an early interview that every day the man goes to the streets "to die a little, instead of living a little". The daily round-trip routine from home to work, the daily pressure about watching and buying things, the same yearly vacation and the social justice worried Covacevich and were shown in this film with simplicity and power.

The metaphor of a bank teller caged like a canary follows the metaphor of a balloon falling into a spiral staircase and bursting out a few seconds after a kid is playing with it. In some way this marks the kid's destiny and many others with no future and no names--like the nameless credits show. Luis observes everything as a ghost: images about a war, atrocities, rats, poverty, desolation, and a dreamed happiness that he can't have--the striptease that his wife performs isn't enough. A vast, empty field makes Luis more lonely. A series of "forbidden" signs continues oppressing him until he explodes and reacts. He breaks the signs and does what he shouldn't. A last image shows him under a small waterfall with his arms wide open: liberty or crucifixion? He is alive; he is dead; he is alive. Just like his precious film.

Covacevich has in his legacy two important events: he shot the conversations between Chilean ex-president Salvador Allende and Cuban president Fidel Castro, and he made a documentary about the Uruguayan rugbiers that survived in Los Andes (many years later it became a fictional Hollywood film), scripted by Peruvian novelist Mario Vargas Llosa. Covacevich is currently living in Mexico and travels to New York once in a while. He is expected to attend both official screenings of To Die A Little (Morir Un Poco), probably to keep watch over the only original 16mm piece closely, to answer some questions, to receive some congratulations, and to live a little.

(Written for NYRemezcla)


To Die A Little (Morir Un Poco)
Tribeca Film Festival 2007, New York
Restored/Rediscovered, Documentary
1967, Chile, 50 min. World Premiere Restoration
Director/Screenwriter: Álvaro J. Covacevich

Code: TODIE
Saturday May 5, 8:45pm (AMC 34th Street)
Sunday May 6, 1:15pm (AMC 34th Street)

Apr 25, 2007

Viaje Al Santuario Eterno


San Diego es un santo que le ganó a los ingleses la guerra que Argentina no pudo ganar en las trincheras, y hasta se dió el lujo de contar con la mano de Dios. Santa Maradona es una santa que hizo de una ciudad entera como Nápoles pasar de clase "B" a ser la más importante de Italia. Más allá del deporte, cuando un personaje de esta tierra se convierte en figura religiosa, no alcanzan las explicaciones ni las reflexiones. Con el correr de los años, la estampa cobra nuevos hitos y a su alrededor se agrandan las anécdotas de poder sanador.

Tati Benítez (Ignacio Benítez) cree en santos y santas, y se embarca con algunos pocos billetes en una travesía que lo llevará en peregrinación desde Misiones hasta Buenos Aires conociendo entrañables personajes como Waguinho (Carlos Wagner La Bella), y viviendo insólitas aventuras gracias a que lleva con él un milagro natural casi tan religioso como la existencia misma de su ídolo: árbol a imágen y semejanza.

El creador de esta historia llamada El Camino De San Diego no es otro que Carlos Sorin. Sus tres largometrajes anteriores lo convirtieron en el Maradona del Festival de Cine de San Sebastián: La Película Del Rey (1986), Historias Mínimas (2002), y El Perro (2004) todas ganadoras de los más importantes premios. Volviendo a creer en el poder de los actores amateurs y las historias de ruta, Sorin también repite con éxito la mezcla entre documental y ficción como lo hizo con probablemente el mejor ejemplo de técnica mixta que yo he visto hasta hoy: La Era Del Ñandú (1986)--todavía busco reseñas de la bio-k2 en farmacias y laboratorios. Inspirado en el libro "Santa Evita" de Tomas Eloy Martinez por las hazañas que el pueblo hizo para salvar a Evita en su agonía, esta vez trata la internación del máximo ídolo deportivo del país en la Clínica Suizo Argentina de Buenos Aires por un problema cardíaco.

A pesar de haber perdido su trabajo y no tener los recursos para hacer el viaje, la internación motiva a Tati para entregar la raíz milagrosa en persona. Fotos, artículos de diario, posters, entradas a partidos y otros souvenirs decoran la casa de Tati y otras varias miles de casas Argentinas. Si hasta el nombre de una de sus hijas no es Dalma ni Yanina (como las hijas de Maradona), sino directamente Diega. En el camino hacia San Diego, Tati vive un viaje esencial que lo llena de orgullo cada vez que alguien mira la raíz y dice "se parece!", como si se tratase de un deber; Tati es profeta. Mensajero de una sociedad que necesita héroes para dejar por un momento de sufrir las miserias cotidianas y creer que no se está tan mal.

La importancia de la cinematografía en este viaje está cuidada hasta el detalle por el experto Hugo Colace, quien no sólo captura el paisaje sino también la magia del lugar. Sorin dice que la clave fundamental con los amateurs es tener suerte: de encontrarlos y de que les salga lo que él quiere. Después hay que tener paciencia, aflojar tensiones y tomarlos desprevenidos. De esta manera, riesgosa por momentos pero rica en si misma por su frescura, Sorin abre un nuevo camino para que Tati junto a tantos otros millones de Argentina, Italia y el mundo entero junten San Diego El Documental y Santa Maradona De La Ficción. Hechos, creencias e ilusión. Yo lo vi jugar en vivo. Esa aparición sobrenatural vuelve en 35mm, y volverá en mi mente varias veces más.

(Escrito para NYRemezcla)


El Camino De San Diego (The Road To St. Diego)
Tribeca Film Festival 2007, New York
Spotlight, Narrativo
2006, Argentina, 98 min., North American Premiere
Director/Guionista: Carlos Sorin

Code: ROADT
Viernes 27 de Abril, Medianoche (AMC 34th Street)
Sábado 28 de Abril, 4:15pm (AMC 34th Street)
Domingo 29 de Abril, 12:30pm (AMC Village VII)
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